Dia: 9 de Octubre

Primer Santo Argentino. Martir - Hermano Benito de Jesus

Nació en Buenos Aires el 31 de octubre de 1910. Sus Padres eran de procedencia Española, por ello, en 1914 se mudaron a Briviesca, en España.
En el año 1922, surgió en Héctor la idea de hacerse religioso e ingresó en el estudiantado de los Hermanos de La Salle (Hermanos de las Escuelas Cristianas) de Bujedo. Los mismos hermanos tenían en Lembecq-le-Hall (Bélgica), un colegio misionero, que acogía estudiantes de distintas naciones. Allí fue enviado Héctor con un grupo de aspirantes. En el mismo instituto, hizo el postulantado y el 6 de octubre de 1926 recibió el hábito. Con él se le adjudicó el nombre nuevo: Hermano Benito de Jesús.
Profesó en 1927 y enseguida regresó a Bujedo para realizar sus estudios de profesor. El 14 de agosto de 1929, llegó a Astorga, que sería su campo magisterial.
Con intuición muy fina, se abrió al gran mundo de los medios de comunicación y, conociendo sus dotes literarias, se comprometió con el apostolado de la buena prensa. El periódico “Luz de Astorga”, le abrió sus páginas, para que se explayara sobre los temas de su predilección.
En 1934 estalló la revolución en Asturias. Al ser promulgada la ley que prohibía la docencia a los miembros de congregaciones religiosas, los hermanos de La Salle tuvieron que dar por concluidas sus labores en Astorga y dejar paso a profesores seglares. Se dirigieron a Turón, donde se presentaron como profesores seglares. Allí ocho hermanos de La Salle, entre ellos Héctor, fueron detenidos y llevados a la cárcel. El día 9 de Octubre a la una de la mañana, murieron fusilados.
El Papa Juan Pablo II, beatificó a Héctor Valdivielso Sáez y a sus compañeros el 29 de abril de 1990 y el 21 de noviembre de 1999, los canonizó..

 
 
 
Canonizacion

Héctor Valdivielso Sáez es uno de los ocho católicos que alcanzó la corona del martirio durante la llamada Revolución de Asturias, poco antes de la Guerra Civil Española.

A los 24 años de edad, convertido ya en hermano de La Salle fue detenido, junto con sus compañeros, por los marxistas el 5 de octubre de 1934, en la escuela Nuestra Señora de Covadonga, del pequeño pueblo de Turón, a 20 kilómetros de Oviedo, donde enseñaban a hijos de mineros.

Después de permanecer varios días en la "Casa del Pueblo", los siete hermanos lasallanos y el padre pasionista que evangelizaba con ellos, fueron llevados en la madrugada del 9 de octubre hasta el cementerio de Turón, ante cuyas tapias los fusilaron los milicianos, sin acusación ni juicio previo.

En la ceremonia de beatificación, el 29 de abril de 1990, Juan Pablo II dijo que habían sido martirizados por "odium fidei", es decir, por odio a la fe, y que aceptaron cristianamente el sacrificio antes de renunciar a Cristo Jesús.

El historiador Vicente Cárcel Ortí, considerado el más autorizado experto en el estudio de la persecución religiosa sufrida por España entre 1931 y 1939, dice en su obra "Mártires españoles del siglo XX" que los mártires de Turón "no fueron víctimas de una acción bélica, ni de una represión política, sino que murieron a causa de la persecución religiosa desatada dentro de un plan comunista de conquistar a España, como señaló Gregorio Marañón al referirse a la llamada revolución de Asturias de 1934. Luego, a partir de 1936, el plan se aplicó de manera sistemática".

Para la canonización hizo falta comprobar un milagro atribuido a su intercesión, que se produjo el mismo día de la beatificación, el 29 de abril de 1990.

Rafaela Bravo Jirón, una joven nicaragüense de 24 años de edad, se debatía entre la vida y la muerte en el hospital Berta Calderón, de Managua, a consecuencia de un cáncer de útero. Los médicos apenas le daban unas semanas de vida. El esposo de la joven, ex alumno de La Salle, siguiendo el consejo del director del colegio donde había estudiado, rezó dos novenas pidiendo a los mártires que intercedan.

En la noche del 29 de abril, Rafaela sintió unos dolores fortísimos pero al día siguiente estaba totalmente curada. Las comisiones médicas que estudiaron durante años el caso consideran que se trata de una curación para la cual la ciencia no tiene explicaciones.

Rafaela Bravo no tuvo más síntomas ni molestias de ningún tipo desde entonces.

La ceremonia de canonización del beato argentino se realizó en el Vaticano el 21 de noviembre de 1999.

 
 
Hermanos martires de Turon

Desde el primer momento todos consideraron a los Hermanos mártires de Turón y al P. Inocencio como verdaderos mártires. La única razón por la que fueron asesinados era por ser religiosos. Estaba claro en las mentes de todos, incluso de sus mismos verdugos.

Los testimonios recogidos para el proceso no ofrecen duda alguna. El mismo jefe revolucionario, preso después de los acontecimientos, dijo en la cárcel que, cuando los llevaban al cementerio “iban muy recogidos y en oración, preparándose para el sacrificio” y que “se mostraron muy decididos y animados”. Y un testigo presencial del fusilamiento, también desde la cárcel, dijo por escrito:

“Que no les oyó la menor queja ni palabra alguna, tanto en el trayecto de la casa del pueblo al cementerio, como durante su ejecución que fue con escopetas y rematados con pistolas”.

“Su muerte -dice él mismo testigo- fue obra de unos cuantos desalmados, pues el pueblo no hubiera consentido que asesinaran a los maestros de sus hijos, y por ello lo hicieron de noche y forzando a los que iban a ejecutarlos”. Los nombres de los mártires eran: H. Cirilo Beltrán (46 años), H. Marciano José (33), H. Julián Alfredo (31), H. Victorino Pío (29), H. Benjamín Julián (25), H. Augusto Andrés (24), H. Benito de Jesús (23), H. Aniceto Adolfo (22) y P. Inocencio de la Inmaculada (47). Los restos de los Hermanos fueron trasladados a Bujedo el 26 de febrero de 1935.

SAN CIRILO BERTRÁN (José) SANZ TEJEDOR: era el director de la comunidad, nació en Lerma (Burgos), el 20 de marzo de 1888. Los padres eran humildes trabajadores: de ellos aprende la austeridad y el espíritu de sacrificio. Ingresó en el Noviciado de los Hermanos en Bujedo e hizo su primera profesión religiosa en agosto de 1905. En su vida apostólica se muestra comprometido y celoso. Nombrado director de la escuela de Turón, a donde llega en 1933, su actitud prudente y serena es de gran ayuda para los Hermanos de la comunidad. En el verano de 1934 participa en un retiro de un mes en Valladolid: será la mejor preparación para su encuentro con el Señor en el martirio que tendrá lugar dentro de unos meses.

SAN VICTORIANO PÍO (Claudio) BERNABÉ CANO, nació en San Millán de Lara (Burgos), el 7 de julio de 1905. Sus padres, labradores, le inculcaron desde los primeros años las virtudes de laboriosidad y espíritu de servicio. Ingresó en el Instituto de los Hermanos de La Salle en Bujedo en 1918. Las leyes de 1933, obligan a los Hermanos, por prudencia, a cambiar frecuentemente de residencia y él es trasladado del Colegio de Palencia a la escuela de Turón. Le costó mucho el cambio, pero lo aceptó con espíritu de sacrificio y obediencia. Llevaba solamente diez días en Turón cuando el Señor le pidió un sacrificio mayor, el sacrificio de su vida.

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SAN JULIÁN ALFREDO (Wilfrido) FERNÁNDEZ ZAPICO, nació en Cifuentes de Rueda, (León), el 24 de diciembre de 1903. Los buenos consejos de sus padres y la influencia de un tío sacerdote con el cual fue obligado a vivir durante algún tiempo después de la muerte prematura de su madre, hacen crecer su piedad natural y lo inclinan muy joven a la vida religiosa. A los 17 años ingresa en el noviciado de los Capuchinos de Salamanca. Pero a causa de una inesperada enfermedad regresa a su casa. Tiene 22 años cuando Dios le da a conocer a los Hermanos de La Salle y en 1926 ingresa en el noviciado de Bujedo. Muestra gran madurez y piedad que suscita la admiración de sus compañeros más jóvenes. En su labor educativa manifiesta asimismo una dedicación extraordinaria, sobre todo al preparar a los niños a la primera comunión. En el verano de 1933 es destinado a la comunidad de Turón. El año anterior había hecho su profesión perpetua sellando su compromiso definitivo con el Señor. Cuando Dios le llama al sacrificio de su vida, se encuentra preparado para responder sin vacilación.

SAN MARCIANO JOSÉ (Filomeno) LÓPEZ LÓPEZ, nació en El Pedregal (Guadalajara) el 17 de noviembre de 1900. Pertenece a una familia de trabajadores y aprende desde niño a soportar las molestias del trabajo y afrontar con ánimo las dificultades de la vida. A sugerencia de un tío suyo ingresa en el Instituto de los Hermanos de La Salle, pero una enfermedad en el oído le obliga a regresar a su familia. Pronto será admitido de nuevo, pero a condición de dedicarse a trabajos manuales. Se halla en la comunidad de Mieres (Asturias) cuando acepta sustituir a un Hermano de Turón, asustado por las tensiones de ese momento. Esto ocurría en el mes de abril de 1934, seis meses antes del sacrificio supremo que el Señor le pedirá. Une así su destino al de sus compañeros de comunidad, a la que siempre ha prestado sus servicios con bondad y cariño.

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SAN BENITO DE JESÚS (Héctor) VALDIVIELSO

SAN BENJAMÍN JULIÁN (Vicente) ALONSO ANDRÉS, nació en Jaramillo de la Fuente (Burgos), el 27 de octubre de 1908. Muy joven ingresa en el Instituto de los Hermanos de La Salle. Tuvo que vencer algunas dificultades en los estudios debido a su falta de preparación inicial. La misma decisión manifestó en los avatares de su itinerario religioso. Cuando el 30 de agosto de 1933 emitió sus votos perpetuos con plena madurez y decisión, recogía el fruto de su tesón y de su generosidad. Cuando recibió la orden de cambiar de la escuela de Compostela, tanto los alumnos como las familias lo sintieron mucho y querían impedirlo a toda costa, pero él con generosa disponibilidad, aunque con mucha nostalgia, aceptó y se trasladó a Turón. Los que pasaron por aquel lugar nunca olvidarían su alegría y el optimismo que mostraba en sus comentarios y juicios sobre la situación en aquellos momentos. Tanta sencillez y fortaleza sólo podían proceder de un corazón saturado de Dios, quien lo eligió para su encuentro con El.

 

 

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SAN ANICETO ADOLFO (Manuel) SECO GUTIÉRREZ, el benjamín de la comunidad, había nacido en Celada Marlantes, (Santander), el 4 de octubre de 1912. Aunque quedó pronto huérfano de madre, la piedad de su padre era tal que fueron tres los hijos que entregó a Dios en el Instituto de san Juan Bautista de La Salle. Entró en el Noviciado en 1928 y emitió sus primeros votos en 1930. En medio de su trabajo, su mayor preocupación era el cultivo de su vida espiritual. Ella le movía a preocuparse intensamente por los demás, sobre todo en lo referente al cumplimiento del deber y a la entrega generosa a Dios. Después de permanecer un año en el Colegio de Nuestra Señora de Lourdes en Valladolid, fue destinado a Turón en agosto de 1933. La sonrisa serena y atractiva que adornaba permanentemente su rostro, tuvo que impresionar sin duda a los mismos asesinos que, a sus 22 años, le condujeron a la eternidad.

SAN AUGUSTO ANDRÉS (Román) MARTÍNEZ FERNÁNDEZ, nació en Santander el 6 de mayo de 1910. Heredó de su padre, militar de profesión, el sentido de la precisión y del orden; y de su madre, piadosa y sencilla, la gentileza que tanto admiraban sus profesores, sus compañeros y después sus alumnos. Cuando manifestó la intención de hacerse religioso -era el hijo mayor y el único varón en casa cuando su padre murió- su madre no se resignaba. Pero una enfermedad del joven doblegó la resistencia materna. Prometió a la Virgen que aceptaría los deseos de su hijo si sanaba y, habiendo obtenido la curación, autorizó el ingreso en los Hermanos de La Salle. En 1922 finalizó su noviciado y emitió con decisión sus primeros votos religiosos. Se hallaba en el colegio de Palencia en 1933, cuando la dispersión le llevó al que había de ser su postrer destino, la comunidad de Turón. Su valor y decisión fueron llamativos en los últimos momentos de su existencia, pues él fue quien dirigió las últimas palabras a sus verdugos. Fueron palabras llenas de entereza y de aceptación del martirio, propias de un corazón totalmente entregado a Dios.

Fuente: http://horadeverdad.blogspot.com.ar/

 

Oracion

Señor Dios y Padre nuestro, Tú que has hecho del San Héctor
y de sus siete compañeros mártires, educadores de niños y jovenes
y testigos de la fe hasta dar la vida por ello,
te pedimos, por sus méritos y su intercesión,
anunciar con alegria y conviccion
la Buena Nueva del Evangelio
a todos los hombres y mostrarles tu rostro. Amen.

Se lo venera en la Parroquia Basílica San Nicolás de Bari: Santa Fe 1352, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Tel: +54 11 4813-3028

 

 

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